“Las horas muertas”
El tiempo es generoso con los débiles. Exime de intereses al que empieza, y a aquel que blinda eterna su memoria, le obsequia con la suerte del olvido. Nos da a matar las horas de esos días que pasan de puntillas por nosotros. Tratamos de matarlas con asepsia, poniendo a buen recaudo la pasión. Mas hay malheridas que retornan alguna vez pidiendo explicaciones. Se sabe de horas y horas que hacen años, ejércitos de horas, media vida.
Por tanto es necesario enterrarlas.
Se aprende casi todo con el tiempo. Se aprende a no dejar supervivientes, aunque esto lo aprendemos siempre tarde.
domingo, 25 de noviembre de 2007
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